Quienes tienen la Luna en Piscis son personas muy románticas, que tienden a idealizar todo lo que les rodea. Incluso sus relaciones sentimentales.

Tienen una gran intuición, a la que recurren muy a menudo para resolver todo tipo de cuestiones. También son personas muy creativas, que se dejan llevar por la imaginación, sobre todo para huir de lo que les desagrada.

Son bastante volátiles y vulnerables. Les gusta sentirse protegidos y queridos, es algo muy importante para mantener su equilibrio emocional. Pecan de tener una baja autoestima, así que necesitan gente de confianza a su lado que no les deje caer.

Compatibilidad de la Luna en Piscis con otras lunas

Luna en Piscis y Luna en Libra

Es una buena combinación, pues presenta bastante compatibilidad. Quienes tienen la Luna en Piscis caerán prendidos de la sensualidad de los que tienen la Luna en Libra. Ambos huyen de los conflictos y buscarán una relación armónica. Vivirán intensamente su amor, pues son muy emocionales. Trabajarán juntos en la misma dirección, por crear una relación sincera y estable. Se sentirán cómodos dándose el apoyo el uno al otro. Los momentos de intimidad pueden ser una interesante mezcla de pasión y emoción.

Luna en Piscis y Luna en Escorpio

La compatibilidad entre personas con estas situaciones lunares también es muy alta. Quizás empiecen algo confundidos, sin saber dónde termina la imaginación y dónde empieza la realidad. Cuando los nativos con la Luna en Escorpio sienten, lo hacen con todos los sentidos. Se enamoran y actúan sin pensar. Mientras, los nativos con la Luna en Piscis tienden a idealizar el amor. Por lo que tienen que estar muy seguros de lo que ambos sienten, para que no desaparezca con la misma rapidez con la que empezó. Pueden vivir una relación muy entregada, en la que los dos ofrezcan su mejor rostro.

Luna en Piscis y Luna en Tauro

El excesivo realismo de los nativos con la Luna en Tauro puede resultar un poco aburrido para la Luna en Piscis. Puede que sea útil que les pongan los pies en el suelo de vez en  cuando. Y la estabilidad que su pareja les puede dar, hará que se sientan seguros con sus sentimientos. Sin embargo, también necesitan que les dejen volar, que se pierdan en su mundo onírico. Esto es algo que la sensatez de la Luna en Tauro puede frenar con mucha facilidad. Pero, si se enamoran, pueden crear una relación muy estable e indestructible.

Compatibilidad de la Luna en Piscis con signos solares

Luna en Piscis y Sol en Aries

El poder de seducción del Sol en Aries resultará irresistible para los nativos con la Luna en Piscis. A estos, quizás que su compañero sea tan directo también les abrume un poco. Pero  con el Sol en Aries actuará con decisión, sin andarse con tonterías. Esto es lo que hay, si quieres lo tomas y si no lo dejas. Y la Luna en Piscis necesita algo más de tiempo para confiar su corazón a otra persona.

Entre ellos, más vale que no se produzcan discusiones muy fuertes o continuadas. Unos son excesivamente sensibles para los otros. Y los otros no se amilanarán a la hora de crear una polémica.

Luna en Piscis y Sol en Sagitario

A los nativos con el Sol en Sagitario no les gusta estancarse. Su compañero tendrá que estar dispuesto a mutar, a moverse, a conocer nuevas experiencias. Pero, la Luna en Piscis hace que la persona sea más cauta. Puede sentir que le falta cierta estabilidad para dar rienda suelta a todo su amor. Tendrá que esforzarse por aclararse y no andar con divagaciones. Al Sol en Sagitario le gustan las cosas directas, sin muchas metáforas.

Le va a decir las cosas muy directas, las que le agradan como las que no. Lo bueno es que la comunicación entre ellos puede ser muy fluida y enriquecedora.

Luna en Piscis y Sol en Virgo

Se presentan diferencias demasiado notables entre ambos individuos. Aunque pueden esforzarse por convertir un conjunto que se complementa. La Luna en Piscis puede aportar ese grado de fantasía que falta en la vida de quienes tienen el Sol en Virgo. Y estos, a su vez, pueden aportar su visión realista para ayudar a su pareja a alcanzar sus objetivos.

Es una relación que puede empezar lentamente, dando pasos seguros, hasta estar completamente convencidos de lo que quieren. En consecuencia, los lazos que creen pueden ser muy sólidos y estables. Ambos entregados a esa unión que han creado sin prisas.